"11 Años de periodismo"

10:00 h | 07/10/2018

La impunidad es peor que la corrupción

El momento de armar los cimientos de su constitución discursiva, el aglomerado Cambiemos supo aprovechar la obscenidad del kirchnerismo. Frente a la evidente opulencia de poder y al siempre latente estado de sospecha, imponer la ética como esencia de valores resulta un atajo efectivo para sumar voluntades. Aquella estrategia, sumada a otras cuestiones menores en cuanto a lo dialectico, hizo que Mauricio Macri ganara por muy poco margen las elecciones presidenciales de 2015.

Más adelante, con la suma del poder del Estado en sus manos y con el acomodaticio Poder Judicial de su lado, a la alianza oficialista no le costó demasiado consolidar aquel relato de lo ético frente al corrupto. Con las filmaciones de Martín Báez, hijo del empresario Lázaro Báez, y el contador Daniel Pérez Gadín –entre otros personajes menores de la conocida Ruta del dinero K– contando una enormidad de fajos de billetes y trasladando bolsos de dinero, divulgadas

Primero. El sincericidio que cometió el ministro de Justicia, Germán Garavano, cuando dijo que “no puede ser nunca bueno para un país que un ex presidente esté detenido o se pida su detención” y que “en principio uno tendería a pensar que no debería haber sospecha de que esta persona se fugue y no debería haber elementos para pensar que va a entorpecer el accionar de la justicia”. Los dichos del funcionario se dan justo cuando el Senado se prepara para debatir el desafuero de la senadora Cristina Fernández de Kirchner. Las posteriores aclaraciones de Garavano y la postura de la diputada Elisa Carrió, son harina de otro costal. El jefe de la cartera de Justicia no hizo más que exponer parte de la estrategia del Gobierno para tener a la expresidenta en el ring, polarizar con ella y sostener el relato de la lucha contra la corrupción.

Segundo. Que la Sala III de la Cámara de Casación Penal haya anulado la causa de las escuchas ilegales en la que se encontraban procesados hombres del entorno de Macri, no fue más que la bala final que faltaba para que el caso no llegara a la instancia del juicio oral y público, algo que se venía postergando por diferentes artilugios de la defensa del excomisario de la Federal y exjefe de la Policía Metropolitana, Jorge “Fino” Palacios. Macri llegó a la presidencia de la Nación procesado por aquella causa y fue sobreseído apenas asumió en el cargo, aquel fue el primer gesto de acercamiento que tuvo la Justicia hacia el nuevo mandatario. En ningún momento los camaristas dijeron que no existió una asociación ilícita dedicada a realizar escuchas telefónicas ilegales, simplemente argumentaron cuestiones de índole procesal. Uno de los cuestionamientos fue el hecho de que el delito que se investigaba debió haber sido impulsado por alguna de las víctimas y no por el fiscal, que no era otro más que Alberto Nisman. Una minucia teniendo en cuenta la prueba recogida y que obra en el expediente.

Tercero: Casualmente, los mismos integrantes de la Sala III de la Cámara de Casación Penal –Liliana Catucci, Carlos Mahiques y Eduardo Riggi– absolvieron al expresidente Carlos Menem en la causa por tráfico de armas a Ecuador y a Croacia, al considerar que no se cumplió el “principio del plazo razonable” para arribar a una condena firme. Fue luego de un recorrido judicial de 23 años.

Estos tres hechos deberían ser tenidos de ejemplo para sostener dos principios que me parecen fundamentales para el crecimiento de las democracias: El primero de ellos es que intentar resolver los problemas políticos con ética es como tratar de apagar un incendio con un hisopo de agua bendita; debemos entender que los problemas políticos se resuelven con buena política, aplicando soluciones institucionales. El segundo, probablemente más complejo y paradójicamente más sintético, es que el principal problema de las jóvenes democracias no se encuentra en la corrupción, sino en la impunidad.
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Según el diccionario de la Real Academia Española, impunidad es quien tiene la cualidad de impune. A su vez, impune es aquello que queda sin castigo. Para el fallecido empresario Alfredo Yabrán, sindicado como autor intelectual del crimen del reportero gráfico José Luis Cabezas, “el poder es impunidad”.

La polémica causa de los cuadernos Gloria del remisero Oscar Centeno también pone en jaque a la credibilidad del Gobierno. El erróneo relato de la lucha contra la corrupción queda sin sustento cuando la investigación se centra contra el enemigo político y le otorga impunidad a los empresarios vinculados a la misma patria contratista de la que proviene el propio Macri.

Esta semana, el Gobierno del aglomerado Cambiemos ratificó que las empresas que ante el juez federal Claudio Bonadio admitieron haber pagado coimas podrán seguir realizando obras públicas. Según el procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías, “no se puede confundir a las personas jurídicas con las físicas, que son sus accionistas o directores”. Dos días después de las declaraciones del funcionario, el dueño de Techint, Paolo Rocca, aseguró ante Bonadio que no estaba al tanto de los pagos de coimas que realizó su empresa y apuntó contra el ejecutivo del holding Luis Betnaza.

La causa de los cuadernos Gloria se volvió una vuelta en calesita para los que estén dispuestos a declarar en contra de los enemigos políticos del Gobierno. Pero el expediente encapsula una bomba de tiempo que podría explotar en cualquier momento, en la AFI lo saben y Bonadio contiene la respiración.

El magistrado se vio obligado a tener buenos gestos con dos Kirchneristas arrepentidos que ahora tejen en silencio para el Gobierno. No hizo falta que el auditor de la Auditoría General de la Nación, en uso de licencia, Javier Fernández, ni el empresario Sergio Szpolski, den muchas explicaciones sobre la aparición de sus nombres en los cuadernos del remisero Centeno. Ambos comparten el mismo abogado: Santiago “el Gallego” Blanco Bermúdez, que también es el incondicional abogado del exjefe de Operaciones de la SIDE, Antonio Horacio Stiuso.

Quienes conocen el paño de los tribunales de Comodoro Py, las tertulias mañaneras del restaurante del último piso, o las oficinas de buenos oficios del Palacio de la calle Talcahuano, comprenderán los furtivos encuentros entre el operador judicial Fabián “Pepín” Rodríguez Simón y el camarista Federal Martín Irurzun, autor de la doctrina encargada de establecer pautas más duras para que los funcionarios o exfuncionarios acusados de corrupción queden bajo prisión preventiva “para no entorpecer las investigaciones judiciales”. Pepín también es el mandamás del Departamento de Interceptación y Captación de las Comunicaciones (Dicom), que depende de la Corte Suprema, lo que antes era la simpática Ojota de la ex SIDE. En aquellas oficinas las internas entre los internos y externos cotizan en bolsa.

Bonadio sabe que entorno a la causa de los cuadernos Gloria giran tres escuderías que se disputan espacios de poder en el Gobierno del aglomerado Cambiemos. Por ahora los tres sectores se mantienen en la misma línea, pero a medida que las elecciones se acercan el pacto cruje.
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En un mundo de libertades, es lógico que haya personas que la utilicen bien o mal. En esa línea de pensamiento, me animo a creer que el principal problema de nuestra sociedad, como ya lo mencioné más arriba, no está en la corrupción sino que en la impunidad.

La impunidad es la idea de que ciertas personas pueden permitirse comportamientos que los demás miembros de la sociedad no podrían hacerlo por diversos motivos. Cuando hay leyes adecuadas que impiden la impunidad, cuando hay un Poder Judicial que impide la impunidad, cuando los electores reclaman el fin de la impunidad, las democracias se fortalecen.

En los países en que los ciudadanos demuestran una mejor conducta social, no hay mejores ni peores personas que en otras latitudes. Simplemente significa que no pueden hacer otra cosa porque hay unas instituciones que impiden determinados comportamientos. No es casual que en las geografías en donde hay menor educación, menor grado de institucionalidad y democracias menos avanzadas, el grado de tolerancia a la impunidad sea mucho mayor.

*A los lectores de la Tierra Sin Mal se les informa que el presente #PuenteAereo corresponde a la edición nacional del día de la fecha. Cuando.

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